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El regreso de la quinoa sagrada

Vista superior semillas

En 2013 Naciones Unidas la catalogó como “superalimento” por su extraordinaria cantidad de nutrientes, vitaminas, antioxidantes y proteínas, riqueza que los pueblos originarios conocen desde hace 5000 años. Es la Quínoa o Quinua en quechua o Dahue, en mapuche.

Los antiguos habitantes del sur andino domesticaron este pseudo-cereal y desarrollaron varios tipos según el alimento a obtener, como pasankalla para tostado o coytos para harina, o según necesidades climáticas como utusaya para resistir la salinidad, kcancollas para la sequía y quellus para alto rendimiento. La planta sagrada de los Incas se usaba también en tratamientos medicinales y cosméticos y, por supuesto, en diversos rituales y ceremoniales.

Pero con la llegada de los españoles a América, lo sagrado se transformó en pagano y fue prohibida y perseguida. El tema económico también jugó su rol, pues los encomenderos cobraban tributos en productos que ellos introdujeron, como la cebada y el trigo, relegando las especies nativas. Así la quínoa en Chile quedó reducida hasta nuestros días al altiplano de Arica e Iquique y al Centro Sur, entre Curicó y Concepción, aunque básicamente para autoconsumo y alimento de animales.

Ahora, gracias al programa de ciencia ciudadana de CEAZA la quínoa podría brotar nuevamente en las tierras de Coquimbo. Desde hace un año casi un centenar de personas entre estudiantes, agricultores e interesados, de cualquier ocupación o edad, están experimentando su cultivo en distintos puntos de nuestra región: en la Escuela del Espinal de Río Hurtado; Escuela Teresa Cannon de Barroilhet, de Quilimarí, Los Vilos; y la Organización Tierra y Valle de Pisco Elqui. También colaboraron miembros de la mesa rural de Combarbalá, agricultores del Romero y Horcón, la Sociedad Medioambiental y de Turismo de Huentelauquén; agricultores y camaroneros de Tunga Norte en Illapel.
imagen de plantación semillas de quinoa

Se cultivaron dos variedades, con distintas cantidades de riego, y se monitorearon para conocer como se adaptan a estos diferentes microclimas y su resistencia a la aridez.

Según Paloma Núñez, encargada del programa, “entre los resultados proporcionados por los científicos ciudadanos, surge la idea de que la quínoa es un cultivo eficiente en términos de uso del recurso hídrico. Pero aun así, requiere de cierta frecuencia en el riego. Ello quedó demostrado en los experimentos con riego una vez a la semana, que tuvieron un mejor crecimiento y obtuvieron un grano duro”.

En la Región de Coquimbo tenemos muchos microclimas, valles, zonas donde se desarrolla la agricultura y que se diferencian unos de otros. Estandarizar con un ecotipo para toda la región quizás no es viable. Por esto tenemos que estudiar cómo se dan diferentes variedades en los diversos microclimas de la región, asociado a la escasez hídrica. De esta forma, podemos generar conocimiento que ayude a la toma de decisión a largo plazo”.

Para el doctor Rodrigo Álvarez del CEAZA,  la quínoa es un cultivo todavía muy salvaje y por eso aún es necesario domesticarla.

“Existen más de cincuenta genotipos en Chile y es importante conocer cuál de todos ellos se da mejor en un ambiente determinado. Además, se tiende a pensar que a medida que el cultivo se adapta a un lugar, de alguna forma, lo vamos domesticando. Entonces siempre es relevante seguir investigando y verificando otros aspectos”, explica.

Con ello en mente, este año el programa repetirá el experimento, por lo que invita a personas, organizaciones y escuelas a conocer el cultivo de quínoa y aportar a la ciencia. Los participantes requieren contar con un terreno de 7 x 4 metros, disponibilidad de agua para riego y, por sobre todo, el compromiso de reportar datos de crecimiento y rendimiento durante y al final del experimento.

Quienes quieran participar en esta segunda temporada deben escribir al correo ciencia.ciudadana@ceaza.cl.

El origen de la quínoa


Si quieres conocer el origen de la quínoa según la tradición oral Aymara, puedes ver esta hermosa animación peruana del director Jorge Carmona, basada en el trabajo del antropólogo aymara Edgar Quispe Chambi:








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