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Chocolate Solar, delicia de Combarbalá

Chocolatera muestra de caja de bombones
Al norte de Combarbalá las aguas cordilleranas se guardan en el Valle de Cogotí, una zona rica en turismo rural, arqueología y cielos puros, donde hoy el sol disuelve amorosamente el chocolate que cubre los frutos de la zona, la más deliciosa e innovadora iniciativa que ha nacido en estas tierras.

Chocolatería Solar Agustina es un taller artesanal que está sorprendiendo a los turistas del Observatorio Cruz del Sur, que además de llevarse una noche de estrellas ahora pueden saborear al astro rey en sus bocas.

Es la creación de Evelyn Cortés Pizarro, una madre emprendedora y apasionada que hizo del sol el ingrediente clave de sus bombones y alfajores, con una receta propia que añade generosas cantidades de cuidado al medio ambiente, patrimonio local y unas pizcas de artesanía en combarbalita.

"Cuando nació mi hija Agustina cambiaron muchas cosas entre eso el deseo de tener un negocio independiente, algo mío, algo con lo que todos soñamos... ser dueños de nuestro espacio y tiempo".

Hija y nieta de comuneros del Valle de Cogotí, a los 14 años emigró a estudiar a Santiago donde comenzó a hacer sus primeros alfajores para complementar sus ingresos. Pero la montaña llama y en 2009 regresó a la tierra de sus ancestros.

"Cuando llegué a Combarbalá estabamos en plena sequía, una de las mas duras que hemos vivido.  En esos momentos se desarrolló un proyecto de la Unión Europea contra la desertificación, que dotó y enseñó a usar a los comuneros las cocinas solares y entonces recibí una de ellas.

Así fui creando y dando vueltas a la idea de hacer un proyecto que fuese innovador y que cuidara el medio ambiente, porque soy consciente del cambio climático que estamos viviendo. Y empecé a probar y darme cuenta que podía fundir grandes cantidades de chocolate sin usar gas, como en la mayoría de las chocolaterías artesanales, y aunque las cocinas solares parecen muy rústicas para mi emprendimiento era muy funcional y amigable".

Evelyn Cortés descubrió pronto que el sabor y textura del chocolate se mantienen inalterables con la energía solar y que una de las grandes ventajas de esta cocina es que provee sobre 80° de temperatura, haciendo muy rápido el proceso de derretir el cacao. Su "grano de arena" al cambio global ya estaba listo, y entonces fue en busca de otros ingredientes importantes: los productos locales y la artesanía típica.

Sabor a identidad


Bombón de nuez con manjar y chocolate amargo, es el producto estrella de Chocolatería Solar Agustina, aunque los clientes locales y turistas también se derriten con sus naranjitas orgánicas confitadas, alfajores de quinoa o los bombones y trufas con frutos secos, como arándanos deshidratados y almendras orgánicas tostadas.

"El chocolate es un producto tan noble que puedo hacer lo que quiera con él, siempre queda bonito y rico. Por supuesto me he dedicado todos estos años a lograr que el sabor sea de los mejores y a mantener la buena calidad y buena presentación de mis productos.

Me apasiona mucho trabajar esta materia prima y aunque no la producimos en Chile me esfuerzo para que los productos agregados como los frutos secos u tras especies sí sean de productores locales. Eso es para mi muy importante porque conozco el manejo que le dan a sus productos y que son muy conscientes con el medio ambiente".

La identidad también está en los detalles. Las cajas de bombones finos de esta chocolatería incluyen artesanías en combarbalita, la piedra angular de Combarbalá.

"Soy bien soñadora pretendo que Combarbalá sea muy visible, que el turista debe conocer.  Estoy convencida de que es un lugar muy importante para el patrimonio nacional con su piedra, sus artesanos, petroglifos, cielo y astronomía... hay mucha riqueza que es necesario difundir y creo que yo soy parte de eso en una pequeña escala, donde los emprendedores somos una cadena que vamos aportando al desarrollo económico turístico de nuestros valles."



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