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Ostión de Tongoy, sano y feliz


Excelentes playas y coloridas tradiciones de gente de mar están entre los grandes atractivos de Tongoy. Pero sin duda el ingrediente principal de cualquier ruta turística por este balneario de Coquimbo es su menú gastronómico, donde el ostión es el plato principal.

Cultivado por pescadores artesanales de Tongoy y Guanaqueros, el ostión del norte (Argopecten purpuratus), con o sin coral, posee una excelente textura y colorido y un sabor que lo hace ser considerado un manjar por los más exigentes paladares del mundo, como Francia y España, dos grandes compradores de este bivalvo nativo del Norte Verde.

Aunque el mito sobre sus poderes afrodisíacos nunca ha sido probado, la ciencia sí ha acreditado su valor nutricional, por su alto contenido de ácidos grasos omega-3 y su aporte de triptófano, un aminoácido esencial considerado un protector natural del sistema nervioso central, que evita estados de depresión, ansiedad y aumenta el buen humor. Ahora sabe, científicamente, por qué luego de comer un ostión siempre quedará feliz.

Y contentos también están los ostiones, cuyas poblaciones en la Bahía de Tongoy crecen saludables. Así lo demostró un estudio publicado por la revista científica Royal Society Open Science que señala que este molusco se ha recuperado de fuertes cambios ambientales y podría recuperarse también del impacto de la sobreexplotación humana, gracias a las actuales prácticas de monitoreo y manejo.

Según detalla la Dra. Julieta Martinelli, autora principal del trabajo e investigadora del CEAZA, el análisis muestra que el ecosistema marino de la zona ha sido resiliente a modificaciones naturales ocurridas miles de años atrás, y en cierta medida a algunas provocadas por humanos recientemente.

La investigación estudió la almeja Mulinia y el ostión Argopecten en una base de datos de más de 33 mil moluscos, y en una línea de tiempo desde el Pleistoceno Medio (unos 300.000 años atrás) hasta la actualidad.

“Los descubrimientos del estudio proveen una línea de base temporal para el Pacífico Sur que muestra que este sistema, altamente productivo, ha tenido la habilidad de recuperarse de alteraciones pasadas (…) El aumento en la abundancia de Argopecten en la actualidad, en comparación al pasado, es probablemente un reflejo de prácticas de acuicultura de ostión en la Bahía de Tongoy”, dice la Dra. Martinelli.

En el caso de la Mulinia (muy abundante en el pasado y muy escasa en la actualidad), el estudio señala que es probable que los cambios poblacionales no estén asociados al ser humano, sino que podría deberse a cambios ambientales naturales en la región, como el ingreso de agua dulce a la bahía de Tongoy, aunque no se descartan otros factores.

Así que queda mucho tiempo para disfrutar de los ostiones de Tongoy. Se puede encontrar en cualquiera de sus caletas todo el año o asistir a la Fiesta del Ostión, en febrero, donde los turistas son agasajados con cientos de degustaciones gratuitas.

Para conocer su cultivo, te dejamos este video de Pedro Barraza:







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