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Aves de humedal: un canto a la diversidad

imagen de garza en humedal, autora Janina Guerrero

Por la pluma se conoce el ave, reza el dicho. Y podríamos agregar: y por el ave se conoce al humedal. Así lo creen en el programa Biodiversidad de Aves de Humedales Costeros Urbanos y Rurales de la Región de Coquimbo, del centro científico CEAZA, que monitoreó 3910 ejemplares de aves de 79 especies distintas en tres humedales: dos urbanos - río Elqui y El Culebrón - y uno rural, Río Limarí.

Las aves contaron una historia de riqueza y diversidad sorprendente para humedales costeros en zonas urbanas y una fortaleza muy grande para sobreponerse a eventos catastróficos.

“Normalmente lo que ocurre es que los ambientes con altos niveles de perturbación, (humana o natural) tienen poblaciones relativamente bajas” nos cuenta Víctor Pastén, miembro de la ONG REDAVES y colaborador del CEAZA.

Pero este estudio mostró algo diferente:

"Pudimos comprobar que en estos sitios la diversidad de aves es muy alta, en ese sentido es bastante notable que un caso como el humedal costero del Río Elqui, a pesar de tener un nivel de perturbación bastante alto, mantiene en la actualidad una de las comunidades más ricas y variadas de aves de la región de Coquimbo. Uno podría pensar que un humedal urbano está bastante empobrecido pero el Elqui nos demostró que no era así".

Maremoto 2015, víctimas que alzan vuelo


Caso especial es El Culebrón, ubicado al sur de la bahía de Coquimbo. Por cosas del azar un terremoto 8.4 afectó a la región un mes antes de que se iniciara el monitoreo, en octubre de 2015. Este humedal no sólo sufrió los efectos del maremoto que provocó el sismo. También, producto del mismo fenómeno, se vio azotado por la rotura de un ducto de aguas servidas, no una sino dos veces.

"Si bien la capacidad de sobreponerse a situaciones complejas no era parte de nuestro trabajo, justamente uno de los aspectos interesantes que fortuitamente pudimos observar fue el gran impacto que eventos como un maremoto y la contaminación de aguas puede generar en los humedales costeros.

En El Culebrón observamos con el maremoto y los vertimientos de aguas servidas provocaron un fuerte y rápido descenso de la diversidad real, de su riqueza y abundancia. La reacción fue muy rápida, pero se recuperó bastante rápido también, tanto la comunidad de aves como el sistema en general, lo que es bastante particular de los humedales costeros. Aún cuando la recuperación de los distintos componentes de ese ecosistema varían en el tiempo, la diversidad de aves y la vegetación ha sido relativamente rápida".

En los humedales Elqui y Culebrón, el ave más abundante es la Gaviota Dominicana (Larus dominicanus), seguida por el Cormorán Yeco (Phalacrocorax brasilianus) en el pimero y el Zarapito común (Numenius phaeopus) en el segundo.

En el humedal del Río Limarí las especies dominantes fueron el Chirihue (Sicalis luteola) en primer lugar y la Gaviota Dominicana, en segundo puesto.

Claramente, destaca la bulliciosa Gaviota Dominicana, que aún en ambientes con alta perturbación, demuestra su fortaleza.

Para Víctor Pastén “aquí el tema más que supervivencia per se, tiene que ver más con la capacidad que tienen algunas especies para aprovechar las condiciones y recursos en distintos escenarios. Por ejemplo hay aves que son mucho más tolerantes y generalistas, por la cantidad de recursos que pueden aprovechar. La Gaviota Dominicana puede comer prácticamente de todo, incluso alimentos un poco contaminados. En el caso del Cormorán Yeco si bien no es tan tolerante a perturbaciones puede aprovechar espacios sub-urbanos como árboles cercanos a las ciudades para nidificar. Así que claro, son especies que en relación con otras son tolerantes y resistentes a ese tipo de eventos".

Especies raras


A Pastén le interesaron especialmente las especies más raras encontradas, que también tienen algo que contar sobre el estado actual de los humedales:

- Un ejemplo el Zarapito Moteado (Limosa fedoa), es un visitante de origen boreal bastante raro ha sido visto en muy pocas ocasiones y siempre en escaso número, pero desde 2008 a la fecha se ha visto de modo regular en el humedal costero del río Elqui, por lo que salta a la vista la importancia que tiene este humedal costero cercano a la ciudad.

- El caso de la Gaviota Andina (Chroicocephalus serranus) es especial también, porque es la única que se reproduce en ambientes cordilleranos. Ella migra hacia la costa en escaso número. Una excepción a la regla, es el humedal del Limarí, donde se encuentra la única población costera permanente de esta especie.

- La Tagüita del Norte (Gallinula galeata pauxilla) tradicionalmente ha sido considerada como una visitante estacional en la región de Coquimbo, pero los datos (en el humedal de El Culebrón) sugieren que ahora ya no es un visitante sino que es muy probable que ya sea una especie residente, porque incluso registramos ejemplares juveniles.

Huairavillo en matorral humedal Río Limarí
Huairavillo (Ixobrychus invlucris). Autora Janina Guerrero.

Fotografía del momento

En términos de diversidad de aves, el estudio mostró que la mayor riqueza de especies se presentó en el humedal del Elqui, con un total de 58, seguida del Culebrón (47) y El Limarí (34). Para el observador de REDAVES hay 3 razones que explican la alta diversidad de aves en estos humedales costeros:

"Por un lado los humedales son ecosistemas muy diversos, tienen una amplia variedad de micro-hábitat, por ejemplo hay bosques y totorales y cada uno de ellos ofrece a las aves diversos recursos para refugiarse, alimentarse o reproducirse; otra razón es el dinamismo de los humedales costeros porque el escenario del invierno es muy distinto al del verano, por lo que el tiempo también contribuye a la variabilidad de recursos y en tercer lugar, son altamente productivos en términos biológicos y eso contribuye a que estos sitios sean zonas importantísimas para la alimentación y refugio de distintas especies a lo largo de todo el año".

Consultado sobre por qué cree que el humedal rural estudiado (Río Limarí) presenta menos diversidad que sus pares urbanos en este estudio, Pastén explica:

" Puede parecer una contradicción, que Limarí parezca menos diverso que los humedales urbanos estudiados, pero la razón puede ser que evaluamos una parte del humedal, su desembocadura, que esta dominado por un sólo tipo de vegetación que puede ser aprovechado por un determinado número de especies y ese escenario contrasta con la situación de los humedales Río Elqui y El Culebrón, donde el espacio estudiado tiene mayor diversidad de micro-hábitat".

Destaca que el estudio es la muestra de ciertos lugares en un período determinado, como la fotografía de un momento, por lo que no se pueden proyectar sus resultados a toda la región.

" Para tener una visión más acabada y definitiva de la diversidad de aves de nuestros humedales se requieren hacer más estudios, para tener varias fotos de este gran escenario ecológico. Entre mas fotos tengamos podemos obtener conclusiones más acabadas. Lo ideal es tener un monitoreo al año, en cada estación (otoño, invierno, primavera y verano) porque son escenarios distintos. En invierno por ejemplo ya no tenemos las aves que llegan del hemisferio norte, pero entonces llegan las aves de la cordillera y del extremo sur de Chile. Las comunidades de aves son muy dinámicas y eso hace que la necesidad de estos estudios sea constante".

Y concluye: “Obtuvimos un diagnóstico bastante bueno, con miras a dar continuidad a este programa. Dentro de los logros de este monitoreo, está el hecho de dar un primer paso en el conocimiento ecológico de las aves de humedales de la Región de Coquimbo, los registros de especies raras o poco conocidas, es un aporte al conocimiento biológico de estas especies y el gran objetivo que se demostró que los ciudadanos pueden ser un tremendo aporte en una iniciativa científica. De hecho lo que se persigue con esta iniciativa es obtener más conocimiento de cuan conservados están estos ecosistemas y a través de ese conocimiento podemos revertir la destrucción de los humedales”.

Imagen principal: Garza chica (Egretta thula) ave encontrada en los humedales El Culebrón y Río Limarí. Autora: Janina Guerrero.








Conocimiento es protección

Observadores Ciudadanos
El estudio de las aves en los humedales Río Elqui, El Culebrón y Río Limarí duró 4 meses (entre octubre de 2015 y enero de 2016) y fue posible por el apoyo de las ONGs REDAVES, ECOTERRA, ECOBRISAS, el Colegio Helen Keller de Coquimbo y una red de 52 científicos ciudadanos, que voluntaria y metódicamente registraron a las aves de los tres sitios elegidos.

Los científicos ciudadanos utilizan un manual creado especialmente en este programa, que entrega información técnica y consejos como mantener silencio para garantizar la buena calidad de los datos y minimizar las perturbaciones. El equipo que necesita es bastante simple: binoculares, una libreta y muchas ganas.

Para Víctor Pastén el trabajo junto a los científicos ciudadanos “fue una experiencia bastante gratificante, de mucho aprendizaje. Y la inclusión de los ciudadanos es una oportunidad para minimizar o revertir la destrucción de los humedales costeros”.

Para ser un científico ciudadano basta tener interés en aprender. Es importante “que sientan la convicción de que son un agente fundamental para estudiar los humedales. Gracias a los observadores
podemos abarcar varios sitios en un tiempo relativamente acotado y promover la educación ambiental porque en la medida que van participando también van adquiriendo más conciencia de la importancia que tienen los humedales y los muchos servicios que estos ambientes nos entregan. Entonces la recomendación es que participen, porque se aprende mucho, se hacen nuevas amistades. Con nuestros científicos ciudadanos hemos logrado ese objetivo unir la gente entre si y con el medio ambiente”.

Si quieres integrarte a esta red, puedes escribir a ciencia.ciudadana@ceaza.cl.







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