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Ojo de Bióloga: Laguna Conchalí, desde la reja

Pilpilén a contraluz en laguna Conchalí
A la Laguna Conchalí la he visto crecer y encogerse. La he visto seca y llena hasta el desborde. La he visto en soledad absoluta y llena de niños y adultos disfrutando de todo lo que ofrece. Esta es la desembocadura de un estero que ya no desemboca. Por esto se llena de agua de la escasa escorrentía del estero Pupío.
Este humedal es Santuario de la Naturaleza y es Sitio Ramsar. Los sitios Ramsar son humedales protegidos por la Convención Internacional de Conservación de Humedales de Importancia Internacional. Esta es un organización que apoya la protección de humedales que han demostrado ser importantes para el mundo. Este sitio, de tan solo 34 hectáreas no solo le importa a Los Vilos o a la Región de Coquimbo, le importa al mundo! Por esta razón, la Laguna se encuentra cercada. En realidad no es por eso, es porque si no estuviera cercada
Diuca - Diuca diuca
Diuca, Diuca diuca
muchos de nosotros entraríamos sin medir consecuencia, aplastando nidos y huevos, espantando animales, rompiendo la vegetación y dejando nuestro innegable rastro de desechos. Al parecer no somos compatibles con la belleza de la naturaleza. En la Región de Coquimbo hay decenas de humedales costeros similares a este, aunque solo algunos de ellos cuentan con algún papel que los define como protegidos y aun así no lo están, pareciera ser que la reja es la única solución.


Probablemente en gran parte gracias a ese cerco es que en la Laguna podemos ver y escuchar una enorme diversidad de aves. Aquí se reúnen aves que viven en agua dulce, en agua salada, en lagunas y en playas, en totoras, en arena, en matorrales… en fin… más de 100 especies. Patos que decoran la superficie de la Laguna con sus colores; Taguas que corren sobre el agua defendiendo su territorio; Zambullidores que aparecen y desaparecen de un solo salto, Garzas que cazan en las orillas, quietas, silenciosas, jugando a ser invisibles; Gaviotas que se ríen de nosotros desde lejos; Chorlos; Playeros; Cisnes; Dormilonas; Perritos; Pilpilenes; Siete Colores; y Trabajadores que martillean entre las totoras…
Siete Colores - Tachuris rubrigastra
Siete Colores, Tachuris rubrigastra

Algunas de ellas viven aquí todo el año y otras son migratorias, que para llegar a nuestras costas deben realizar viajes de decenas de miles de kilómetros. Solo para veranear en Chile. De ellas, algunas se quedan en la Laguna durante todo el verano, pero la gran mayoría la ocupa como un descanso en su largo camino que termina en el sur de nuestro país. Si estos humedales costeros no existieran o no estuvieran en buenas condiciones, estas aves no podrían terminar bien su viaje, no podrían regresar a sus hogares, no podrían reproducirse y mantener las poblaciones de sus especies.
Aún fuera de la reja del sitio se asoman cientos de aves de matorral con las cuales nos cruzamos al caminar por los senderos peatonales existentes: las Tencas y Tordos nos cantan desde los quiscos costeros y las puyas, que les pintan las frentes de naranjo cuando están en flor.  Las Diucas, Chincoles y Loicas nos gritan posadas en los vautros. 
Tiuque Milvango chimango en arenal
Tiuque, Milvango chimango
De los Canasteros solo vemos las puntas de sus colas color canela, mientras se zambullen entre las espinas y ramas de la vegetación, construyendo sus característicos nidos. Los Meros esperan los restos del asado desde sus puestos de vigía, en las puntas de los techos de la zona de picnic o los postes de la reja. Las Gaviotas no esperan… se roban la carne desde la parrilla frente a cualquier descuido. Los Picaflores Chicos hacen lo que mejor saben… revolotean como niños entre los Palos de Yegua y los Tabacos del Diablo; mientras que los Picaflores Gigantes, los más grandes del mundo, nos visitan durante el verano elegantemente desafiando las leyes de la física.
LC Rara - Phytotoma rara
Rara - Phytotoma rara
Aunque son las más llamativas, este lugar no solamente se trata de aves. En la primavera abundan las flores, algunas de ellas típicas del desierto florido, como las Añañucas, cuya presencia encuentra su límite de distribución sur en esta zona, no así la leyenda de amor y tragedia que la envuelve.
Playa de Los Vilos
Playa Agua Amarilla
Finalmente, existen además de aves, muchos otros animales: los Zorros y Quiques son difíciles de ver, pero con suerte y silencio podemos tener esa suerte; y los Cururos se delatan al tirar tierra desde sus madrigueras mientras trabajan. Se encuentran también varias especies de lagartos, como por ejemplo la Lagartija de Zapallar, un grande y hermoso lagarto de color verde y amarillo que solamente vive en un porción de aproximadamente 300 kilómetros de la costa de Chile, entre los alrededores de La Serena y Zapallar, en la V Región. Especie que se encuentra en estado de conservación Vulnerable, debido a la disminución de su población por captura para su exportación como mascota y la pérdida de su hábitat frente a la ocupación humana de las zonas costeras.

Se puede decir mucho sobre la Laguna Conchalí, pero lo cierto es que cuando hablo de ella hablo también de los otros humedales costeros de esta zona, que en su mayoría no han tenido esta suerte. Son lugares sumamente valiosos, bellos y frágiles y su protección depende en gran medida de nosotros. Aprendamos a vivirlos, no a destruirlos!


Panorámica Laguna Conchalí, Los Vilos

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Imagen de Portada: Pilpilén Negro, Haematopus ater

Mahina Mann Namur fotógrafa de naturaleza, es Licenciada en Ciencias, con mención en Biología Ambiental. Aunque prefiere los títulos de pajaróloga, pajarera y pajarona.

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