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Las codornices de Casuto

“No pue’mijo, yo quiero codornices de Casuto, no estas” reprimía doña Estela a su hijo, quien nunca supo por qué tenía que ir a cazar tan lejos esta ave.
El secreto estaba en los buches de las codornices, que además de granos contenían verdaderas pepitas de oro. A fines del siglo 19, Casuto - al interior de Chigualoco - fue uno de los más importantes lavaderos de oro de El Choapa. Dicen que el pueblo se disolvió, porque al acabarse el oro los mineros lavaron los adobes de sus propias casas para sacar lo que quedaba.

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